DIMITRI Y LOS SIKUS

 

Por Silvia Ruiz M.
Dimitri Manga Chávez, cusqueño de nacimiento, desde hace mucho  tiempo trabaja la tradición musical de los aerófonos andinos con instrumentos de la cultura prehispánica.
Además de demostrar virtuosismo en la ejecución de los mismos, Dimitri nos presenta una propuesta innovadora marcada por su estilo personal. A lo mencionado, hay que añadir su vocación de investigador cultural y profesor de música.
Marcado por los sikus y los sikuris, el músico me recibió en su cálido hogar junto a su esposa y su pequeña hija para revelar aspectos importantes sobre su arte.
revistafreyja sikus
 http://www.fuerza-sikuri.net/Textos/los-sikus.html
¿Cuándo empezó tu interés por la música?
Mi interés por la música empezó cuando ingresé a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fue en el espacio universitario donde conocí la música andina y empecé a tocar sikus y sikuris.
¿Ingresaste a estudiar música?
No, yo ingresé a estudiar psicología y estudié hasta el cuarto año. En la universidad no existía la carrera universitaria de música… No fue la universidad la que me enseñó a tocar pero, sí, digamos que el espacio universitario fue propicio para aprender a tocar.
¿Qué tan importante fue la experiencia universitaria?
La experiencia en San Marcos fue muy importante para mi formación, porque es una universidad nacional que por tradición está estrechamente ligada a los quehaceres y necesidades de la nación, del Perú, y es un espacio público muy diverso. En San Marcos la gente procede de todos los rincones del país y es un espacio donde hay mucha inquietud en todos los aspectos: académico, político, cultural, artístico, musical, etc.
En la época en la que yo estuve había en los estudiantes mucha efervescencia por buscar nuestras raíces en la música del Perú… Había mucha conexión con nuestra música, nuestros instrumentos, nuestras tradiciones…
Buscábamos nuestra identidad y, curiosamente, a pesar de ser cusqueño, fue en San Marcos donde me conecté con la música andina. Pero también debo decir que yo vine a Lima muy niño y crecí aquí.
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¿Llegaste a San Marcos tocando instrumentos?
Realmente no. Yo estudié en un colegio nacional, que usualmente tiene escasos recursos, y carecía de formación musical, que es tan importante en la vida de un ser humano. Es por eso que cuando ingresé a mi alma mater, tenía muchos deseos de hacer música. Incluso tengo una anécdota: en la universidad, con un compañero compramos cada uno una zampoña, intentábamos tocarla y en el pasadizo nos vio un muchacho mayor que nosotros y nos preguntó si sabíamos tocarla, le respondimos que no; la tomó y empezó a tocarla con destreza y aquel muchacho nos invitó a tocar en el grupo que integro desde hace 30 años.
¿Cómo se llama el grupo?
Runa Taky, que significa “El hombre que toca”. En quechua Runa quiere decir hombre y Taky significa música por lo que tal vez la traducción no sea la mejor.
¿Has grabado discos con Runa Taky?
No, porque en el tiempo en el que estábamos en la universidad teníamos otras motivaciones. Participábamos en muchas actividades y no se pensaba en grabar; además, probablemente, el hecho de cambiar de integrantes con frecuencia también influyó en que no grabáramos. Sin embargo, sí he participado en grabaciones con otros grupos y artistas.  
Que otros grupos has integrado?
También he integrado otro grupo de sikuris  llamado “Unión Juventud Pampilla de Huancané” con ellos grabe un disco, otro grupo fue Surimanta y grabe el disco “Surimanta Musica tradicional de los Andes”; en CEMDUC  de la Universidad Católica grabamos el disco “CH´amampi” y tengo un disco como solista llamado “Nueva sangre”.
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¿Podrías explicarnos la diferencia entre siku, zampoña y antara?
Sí, son tres nombres para un mismo instrumento, aunque la clasificación académica la llama flauta de pan. En quecha se le llama antara, en aymara siku, mientras que los españoles le llamaban zampoña.
¿Actualmente tiene acogida la música sikuri?
Sí, bastante, porque el sikuri tiene características muy especiales… Tiene mucha fuerza ya que tiene un núcleo envolvente con una tradición de cientos de años. Hay investigaciones de distintos enfoques: desde la sociología, la literatura, la musicología…, que no hacen sino confirmar el gran interés que existe por los sikuris. Y este interés también se demuestra en la existencia de grupos de sikuris, aunque la mayoría integrados por gente andina (peruanos y bolivianos), en países como Estados Unidos, Francia y Japón.
En estos países, por alguna razón, la música sikuri destaca y se difunde más que otras músicas de nuestra tierra. 
En el sikuri no existe el concepto de solista o de virtuosismo individual, que hoy se aprecia mucho. La dinámica del sikuri es diferente pues predomina el grupo, lo colectivo. Esta característica la hace accesible en su interpretación. La belleza del sonido depende más del ensamble y la armonía de
los músicos que de su virtuosismo individual, y ello, además, contribuye a la socialización: es una música colectiva, no se puede tocar de otra forma.
¿Los sikuris suenan exactamente igual a la música de las culturas  antiguas peruanas?
No exactamente, pero creo que lo que se percibe, es decir la parte esencial de cómo se escucha, la conexión y el ensamble, debe sonar muy parecido a como sonaba en ese tiempo. Lo que ha cambiado son los instrumentos, el material, las afinaciones; porque ha ocurrido un proceso de asimilación de otras culturas, de otras músicas, a través de la influencia europea. Sin embargo, todavía falta mucho por investigar y conocer, realmente es un misterio.
¿Es cierto que la música sikuri se emplea para agradecer a la pachamama?
Es correcto. Dentro de la cosmovisión andina, en las comunidades aymaras que guardan la tradición aún se respeta el ciclo anual del tiempo; en los meses de lluvia, de noviembre a abril, no se tocan sikus, se tocan otras flautas porque son los meses en los que se agradece a la pachamama; en cambio de mayo a noviembre se toca sikuris porque son flautas para rendir culto a los Apus (cerros).

Qué importancia tiene el cuento de la antara?
Esta pequeña historia está en el libro Dioses y Hombres de Huarochirí, la tomamos mi compañero Ángel Pantoja, cusqueño, y yo porque teníamos una puesta en escena con cuentos. Acordamos presentar los instrumentos con historias y entonces la que encontramos fue la historia de Wiracocha y Pachacamac, que es parte de la cosmovisión andina sobre el origen del mundo.
¿Has viajado al extranjero con los sikuris? 
Sí, he viajado con proyectos parecidos a los sikuris, y con sikuris hemos realizado giras por Japón, Estados Unidos, España, Bélgica, Francia, Chile, Argentina, Colombia y Brasil.
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Veo que tienes un taller de fabricación de sikus…
En realidad he aprendido por necesidad. Sucede que  las réplicas de los instrumentos de las culturas antiguas no se encuentran fácilmente, por lo que me he visto obligado a aprender de aquellas personas que sabían fabricarlos; al mismo tiempo tuve que llevar cursos de cerámica y empecé poco a poco a fabricarlos y aunque no me considero ceramista, he logrado experiencia y ahora soy un músico que fabrica instrumentos de cerámica, por necesidad, pero sobre todo por interés y motivación.
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¿Te desempeñas solo como músico?
No, también he trabajado como profesor de música en colegios y aparte también me animé a estudiar la carrera de pedagogía musical. Lo hice en la Escuela Cantorum y desde hace cinco años trabajo en el Centro de Música y Danza de la Universidad Católica CEMDUC ahí se ha formado un grupo de sikuris. Actualmente, estoy trabajando un proyecto musical que espero dentro de poco se concrete en un disco.
 Autor: Silvia Ruiz M.
Video:  “El cuento de la Antara” (cortesía de Dimitri Manga)
Fotografía: Silvia Ruiz

Revista Freyja Junio 2017

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