EL PERDON DESDE LA ESPIRITUALIDAD DE LA SANGRE

Autor: Silvia Ruiz M.
En la Parroquia San Francisco de Borja se realizó el taller denominado “El Perdón desde la Espiritualidad de la Sangre” que tuvo como ponente al diácono Tomás Chamaya.

Fue una jornada muy emotiva y llena de sorpresas, que reunió a 40 personas aproximadamente, la mayoría
adultos, que al ingresar al amplio salón, encontramos que las sillas estaban colocadas alrededor del recinto, en dos filas. La primera tenía escrito el nombre del participante en cada silla y, curiosamente, en la segunda se colocó un muñeco –en forma de bebe– por cada asistente.

Música suave, y una respiración profunda que nos invitaba a relajarnos, crearon el ambiente propicio para poder empezar a hablar sobre lo que significa el perdón.

¿En qué consiste la cadena del odio?
Ofensa → Resentimiento → Rencor → Odio →Venganza

En la vida hay personas que nos hacen daño y nos causan dolor que queda en nuestro corazón por mucho tiempo.
Dependiendo de la magnitud de la ofensa, se van a generar sentimientos negativos como el resentimiento, el rencor, el odio y, finalmente, el deseo de venganza.

Cada individuo –de acuerdo a su personalidad– reacciona de forma diferente ante una ofensa. Algunas personas van a sentir rabia con más intensidad y el rencor trae la afrenta una y otra vez a la memoria, causando sufrimiento interior, mientras que el agresor –en la mayoría de los casos– ni se da por enterado y continúa su vida con total normalidad.

¿Qué significa perdonar?
Perdonar es sacar de nuestro corazón aquellos pensamientos o sentimientos negativos que nos causaron dolor.
A través del perdón, aprendemos a arrancar el resentimiento, el odio, la rabia, y renunciamos a la venganza. Con frecuencia escuchamos decir “Yo perdono pero no olvido”; mas eso no es perdonar, éste debe ser absoluto y sincero.

¿Por qué debemos perdonar?
El perdón es una opción que nos ayuda a encontrar la paz interior, nos libera, cura nuestro corazón herido; así mismo, nos permite seguir caminando en la vida sintiéndonos mejor con nosotros mismos, con los demás y con Dios. El perdón se vive con total libertad.
CÓMO LOGRAMOS PERDONAR
Realmente no existe una receta que funcione de igual manera para todos. Cada individuo es un universo
diferente y el rencor lo va a vivenciar indistintamente. Según Tomás Chamaya, debemos procurar conocernos a nosotros mismos y de acuerdo a eso encontrar el mecanismo para lograr el perdón. Ante todo, perdonar es una decisión que debemos tomar por el bien propio, para lograr la sanación interior y evitar el sufrimiento.

Aquellos que causan daño muchas veces lo hacen por envidia, rencor, odio, inseguridad, inmadurez, miedo,
egoísmo… Todo esto hace que perdonar sea difícil.

Para perdonar debemos intentar comprender las razones que impulsaron al agresor a ofendernos. Regresar en el tiempo y preguntarnos si esa persona que nos maltrató fue en su niñez amada, protegida, valorada, si recibió alimento emocional o fue tratada con desprecio.
¿Se debe perdonar personas tóxicas?
Si nos encontramos con personas que nos hacen daño constantemente, hay que perdonar a esas personas. Sin embargo es conveniente alejarnos de ellas por nuestro propio bien, puesto que perdonar no significa justificar actitudes y comportamientos negativos.
Reencuentro con el niño interior
La gran sorpresa de la noche ocurrió cuando el diácono nos invitó a tomar en nuestros brazos al muñeco que
estaba colocado en la fila posterior.

¡Este es tu niño interior, recíbelo y háblale como si fueras tú, cuéntale lo que te duele! Tomé a la bebe y la abracé, la acaricié –volqué todo mi amor hacia ella–, fue una experiencia liberadora y reconfortante. Los demás hacían lo mismo, hubo lágrimas, fue un momento de éxtasis.
Cuando somos adultos es necesario encontrarnos con nuestro niño interior para poder sanar nuestras heridas emocionales. Esta experiencia nos permite reconectarnos con él y eso nos da una nueva oportunidad de vivir y no tener miedo o vergüenza de expresar una emoción, hay que darnos permiso de sentir alegría, enojo, o incluso llanto.
Gracias a este maravilloso momento, aprendí a comprenderme y amarme más a mí misma. Por fortuna, a todos nos obsequiaron a nuestro niño, regresé contenta y en paz a mi casa.

El perdón desde la espiritualidad de la sangre
Tomás  Chamaya comenta que en las Sagradas Escrituras le preguntan a Jesús ¿cuántas veces debemos perdonar? Y Él responde 70 veces 7. Lo que quiere decir que el perdón debemos adoptarlo como un estilo de vida. Hay que comprender que el perdón es un regalo que nos viene de Dios.
Perdonar no es sencillo, a veces lo que no podemos comprender es que el daño nos viene de las personas que más amamos y eso nos deja interiormente devastados. Al mismo tiempo, meditamos sobre qué actitud tomar. Bueno, no nos queda más que comprender y seguir adelante.

Hay que perdonarse uno mismo
Ante todo debemos perdonarnos nosotros, dejar de lado sentimientos de culpa, sino logramos ser comprensivos con nosotros mismos, nunca vamos a perdonar a otra persona.
                                         
A modo de conclusión, perdonar es necesario para alcanzar la paz interior y dejar de sufrir. Es un proceso que  requiere de cierta madurez, la que alcanzamos en un momento determinado de nuestra vida y que no se puede forzar. Quizás logremos la liberación de nuestro espíritu luego de múltiples intentos fallidos, bastante meditación, muchas lecturas, y una larga lucha. Pero recordemos que la vida es corta y el rencor no nos dejará avanzar. Es mejor que tratemos de superar los sentimientos negativos para poder vivirla plenamente.
Si la ofensa resulta imperdonable y duele en demasía, y no podemos hacer nada para superarla, hay 
que emplear “el abandono” y entregársela a Dios para que obre en nosotros de acuerdo a su misericordia.

Autor: Silvia Ruiz M.
Revista Freyja, agosto 2015

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *