ESTAR OCUPADO ES MEJOR QUE ESTAR ABURRIDO

Un filósofo anotó una vez que la gente anhela inmortalidad pero no tiene nada que hacer en una tarde lluviosa. Si nosotros planeáramos nuestra vida en períodos muy grandes, por ejemplo de veinte años, nunca se nos ocurriría  destinar cinco o diez de esos años para desperdiciarlos. Pero con frecuencia, durante el día promedio dejamos escabullir un par de horas. El tiempo es un bien extraño porque parece que tenemos mucho, hasta el día en que ya no tenemos nada. A menudo nos quejamos de lo mucho que tenemos por hacer es un problema positivo de abundancia, mientras que tener muy  poco que hacer  es un problema negativo de escasez.

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Una compañía de plásticos en Indiana Estados Unidos, comprobó este principio al reducir las horas de trabajo  de cuarenta a treinta horas por semana.

¿Sabe qué pasó después del cambio? La calidad de los productos mejoró y, de hecho, la compañía ganó más dinero. La gerencia descubrió que darles a los trabajadores más que hacer en menos tiempo los volvía más eficientes, dinámicos y entusiastas y les daba más tiempo libre fuera del lugar de trabajo.

Investigaciones con estudiantes de colegio mostraron que aquellos con horarios más exigentes estaban un 15% más satisfecho con la vida. A pesar del horario, no sufrían más estrés que aquellos que tenían menos que hacer.

Extraído del libro los 100 secretos de la Gente Feliz

Autor: David Niven

Fotos: Internet

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